El salmón Chinook, un gigante que puede superar el metro y medio y pesar hasta 60 kilos, ha logrado una expansión "vertiginosa e inédita" en la Patagonia. Un estudio liderado por los doctores Carla Riva Rossi y Javier Ciancio revela que este depredador del Pacífico Norte colonizó prácticamente cada cuenca fluvial del sur argentino en solo cinco décadas, utilizando al río Santa Cruz como un nodo estratégico para su dispersión hacia el resto del territorio.
La investigación, que utilizó marcadores genéticos de alta resolución, determinó que la población del río De las Vueltas posee una alta diversidad genética producto de múltiples eventos de colonización oceánica. “Esta es una de las pocas especies de salmón que ha logrado establecerse exitosamente fuera de su rango nativo en proporciones pocas veces vistas”, indica Riva Rossi. El estudio posiciona al río Santa Cruz como un centro de acumulación genética y un corredor migratorio fundamental para entender el avance de la especie.
Los efectos de esta especie son duales y los científicos coinciden en que, desde la perspectiva humana, representa tanto una amenaza como una oportunidad. El impacto negativo se evidencia en sectores turísticos como el río De las Vueltas, cerca de El Chaltén, donde la acumulación de salmones muertos tras el desove deteriora la calidad del agua, genera malos olores y atrae fauna carroñera, afectando el ambiente y la experiencia de los visitantes. A esto se suma el problema de la pesca furtiva, que suele dejar residuos dispersos y deteriorar la convivencia en el área. Sin embargo, en la desembocadura del río Santa Cruz, en Piedra Buena, la situación adquiere un matiz positivo, ya que los concursos de pesca deportiva atraen turismo y dinamizan la economía local.
Los autores subrayan que contar con información científica —sobre genética, dispersión y conectividad— es vital para la toma de decisiones soberanas. Solo así se podrá definir si gestionar al Chinook como un recurso aprovechable o contenerlo como una amenaza invasora, diseñando políticas que equilibren la conservación de la biodiversidad con el desarrollo de las comunidades ribereñas.